Los primeros días de un gatito en casa marcan cómo será su carácter, sus hábitos y su salud durante años. Si acabas de adoptar uno (o estás a punto de hacerlo), esta guía te cuenta qué comprar, cómo organizar la llegada, qué darle de comer y cuándo llevarlo al veterinario en España en 2026. Tiempo de lectura: 7 minutos.
Un gatito de dos o tres meses pesa menos de un kilo y lo explora todo con la boca y las uñas. No necesita lujos, pero sí un entorno seguro, una rutina clara y paciencia por tu parte. Vamos paso a paso.
Qué vas a encontrar en este artículo
- 1. Antes de que llegue: lo imprescindible
- 2. El día de la llegada y la primera semana
- 3. Alimentación del gatito
- 4. Arenero, rascador y rutinas
- 5. Veterinario: vacunas, desparasitación y microchip
- 6. Juego, socialización y errores habituales
1. Antes de que llegue: lo imprescindible
Prepara la casa un par de días antes. No hace falta gastar mucho, pero hay cosas que no conviene improvisar el día que llega el gatito, porque las tiendas físicas cierran y el animal ya está asustado.
- Transportín rígido con apertura superior: es más fácil sacar al gato sin forcejeos y te servirá toda su vida para ir al veterinario.
- Arenero bajo y arena aglomerante sin perfume. Los aromas intensos que huelen bien para ti pueden echar para atrás a un gato.
- Dos cuencos (comida y agua) separados entre sí y del arenero. En el gato, el agua cerca de la comida suele ignorarse; si la pones en otro punto de la casa, bebe más.
- Pienso específico para gatitos (kitten) y, si quieres, latas de paté húmedo. Pregunta qué comía en la protectora o en su casa anterior y consigue la misma marca para los primeros días.
- Rascador estable, de al menos 60 cm, y un par de juguetes sencillos: una caña con plumas y pelotitas ligeras.
- Cama o manta que huela a su camada, si te la pueden dar.
Revisa también la casa a su altura. Cables sueltos, bolsas de plástico, gomas de pelo, hilos y agujas, y las plantas tóxicas (los lirios son especialmente peligrosos para los gatos) deben quedar fuera de su alcance. Cierra las ventanas basculantes o colócales una malla: los gatitos se cuelan por rendijas que parecen imposibles.
2. El día de la llegada y la primera semana
La edad ideal para separar a un gatito de su madre y sus hermanos es a partir de las 8 semanas, e incluso mejor entre las 10 y las 12. Antes de eso le faltan defensas y aprendizaje social, y es habitual que luego muerda con fuerza o tenga problemas de comportamiento. Si te ofrecen uno de cinco o seis semanas, piénsatelo dos veces o consulta con un veterinario.
Llévalo a casa en el transportín, con una manta ligera encima para que se sienta resguardado. Al llegar, deja el transportín abierto en una habitación pequeña y tranquila (un baño o un dormitorio) con el arenero, el agua y la comida. Que salga cuando quiera. No lo saques en brazos ni lo obligues a interactuar.

Mi recomendación editorial: durante las primeras 48 horas, menos es más. Habla bajito, siéntate en el suelo y deja que sea él quien se acerque. Si en tres o cuatro días ya come, usa el arenero y juega, puedes ir abriendo el resto de la casa de forma gradual, habitación por habitación. Si pasa más de 24 horas sin comer, o ves diarrea, vómitos o letargo, llama al veterinario: un gatito pequeño se deshidrata muy rápido.
Un truco que funciona: dedica sus primeros días a rutinas muy previsibles. Comida a las mismas horas, juego antes de comer y descanso después. Los gatos viven mejor con horarios que con sorpresas.
3. Alimentación del gatito
Un gatito crece muy deprisa y necesita más proteína y calorías que un adulto. Por eso conviene un alimento formulado para gatitos hasta el año de edad aproximadamente. Fíjate en que ponga «completo» en la etiqueta, que significa que cubre todas sus necesidades nutricionales.
- Frecuencia: de 8 semanas a 4 meses, de tres a cuatro tomas al día. Hasta los seis meses, tres. A partir de ahí, dos o tres.
- Cantidad: sigue la tabla del fabricante según su peso y ajústala con el veterinario. Pésalo una vez por semana: tiene que subir de forma constante.
- Agua: siempre fresca. Si bebe poco, la comida húmeda ayuda.
- Cambios de dieta: hazlos en 7 a 10 días, mezclando poco a poco el alimento nuevo con el anterior.
Evita la leche de vaca: muchos gatos no la digieren bien y les provoca diarrea. Tampoco le des comida de tu plato; la cebolla, el ajo, el chocolate, las uvas y las pasas son tóxicos para ellos. Si te interesa el tema de la dieta natural, ten en cuenta que en un gatito en crecimiento un menú casero mal equilibrado puede causar carencias graves; si quieres probarlo, hazlo solo con un plan elaborado por un veterinario nutricionista.
4. Arenero, rascador y rutinas
La mayoría de los gatitos usan el arenero por instinto. Colócalo en un lugar tranquilo, lejos de la comida y del paso de la gente, y llévalo hasta él después de comer, al despertar y después de jugar. Hay algunas reglas que evitan casi todos los problemas:
- Limpia los restos al menos una vez al día y cambia la arena completa cada una o dos semanas, según el tipo.
- Usa un arenero más por cada gato, más uno extra. Con un solo gatito, uno basta; con dos, tres.
- No cambies de marca de arena de golpe.
- Nunca le regañes si se equivoca; limpia con un producto enzimático (no con lejía ni amoníaco, cuyo olor les atrae a repetir) y revisa si el arenero es demasiado alto o está muy a la vista.
El rascador es igual de importante. Los gatos arañan para marcar, estirarse y cuidar las uñas, y no lo hacen por maldad. Ponlo cerca de donde duerme y del sofá, y refuerza con una chuche cada vez que lo use. Si ya ha elegido tu sofá, cúbrelo temporalmente con una manta y deja el rascador a su lado.
Para entender mejor sus señales, te vendrá bien nuestra guía sobre el lenguaje corporal del gato en casa.
5. Veterinario: vacunas, desparasitación y microchip
Pide cita en la primera semana, aunque el gatito parezca sano. El veterinario revisará ojos, oídos, dientes, corazón y piel, lo pesará y te marcará el calendario. Los puntos básicos en España son estos:
- Vacunas: la primera trivalente (panleucopenia, rinotraqueítis y calicivirus) suele ponerse sobre las 8 semanas, con un refuerzo a las 12 y otro anual o trienal según el producto. La de la leucemia felina se recomienda sobre todo si va a salir al exterior o convivirá con otros gatos. La rabia depende de la comunidad autónoma.
- Desparasitación: interna y externa desde las primeras semanas. Los gatitos suelen traer parásitos intestinales; sigue la pauta que te indique el veterinario.
- Test de leucemia e inmunodeficiencia felina (FeLV/FIV): conviene hacerlo antes de que conviva con otros gatos.
- Microchip: la Ley 7/2023 de bienestar animal exige identificar a perros, gatos y hurones, y el registro debe estar a tu nombre.
- Esterilización: se suele plantear entre los cinco y los seis meses. Lo decidirás con el veterinario.
Los precios varían mucho entre clínicas y ciudades. Como orden de magnitud, el primer año (consulta, vacunas, desparasitación, microchip y esterilización) suele sumar varios cientos de euros. Si te preocupa el gasto, mira nuestra comparativa de seguros para gatos en España antes de tomar la decisión.
6. Juego, socialización y errores habituales
Entre las 2 y las 7 semanas de vida, un gatito aprende a tolerar a personas, ruidos y otros animales. Si llega con ocho semanas, aprovecha el tiempo que le queda de periodo sensible: presenta personas amables de una en una, deja que oiga la aspiradora desde lejos y acostúmbralo al transportín con premios.
El juego es su manera de aprender a cazar y controlar la mordida. Usa una caña o una pelota; jamás tus manos o tus pies como juguete, porque lo que hoy te parece gracioso con un gatito de 500 gramos duele con un gato de cuatro kilos. Dos o tres sesiones de diez minutos al día bastan.
Los errores más habituales en familias primerizas:
- Castigar con gritos o con agua. Solo consigue que te tenga miedo.
- Dejarle solo demasiadas horas con poco estímulo. Si trabajas fuera, prepara juguetes, un rascador alto y algún punto elevado para ver la calle.
- Dar medicinas humanas. El paracetamol, por ejemplo, es mortal para los gatos.
- Presentar a otros animales de golpe. Hazlo en varios días, intercambiando mantas con olor antes del encuentro.
- Saltarse el control del peso. Si te interesa el tema, lee cómo detectar la obesidad en perros y gatos.

Conclusión
Los primeros días de un gatito en casa no necesitan gran presupuesto, sino planificación: un espacio seguro, comida adecuada, arenero limpio, una visita temprana al veterinario y mucho juego. Con ese punto de partida, en unas semanas tendrás a un gato confiado, sano y ya integrado en la familia.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad puedo llevarme un gatito a casa?
Lo recomendable es a partir de las 8 semanas, y mejor entre las 10 y las 12. Antes de esa edad no ha completado la socialización ni el destete y es más vulnerable a las enfermedades.
¿Cuántas veces al día debe comer un gatito?
De tres a cuatro veces al día hasta los cuatro meses, tres hasta los seis meses y de dos a tres a partir de entonces, siempre con alimento específico para gatitos.
¿Cuándo debo llevar a mi gatito al veterinario?
En la primera semana tras llegar a casa, aunque se le vea sano. Allí revisarán su estado general, le pondrán las primeras vacunas y desparasitarán según el calendario.
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