Si tu perro tose, lo normal es que te asustes un poco, sobre todo si es de esos episodios que parecen un atragantamiento. La tos en perros es uno de los motivos de consulta más frecuentes en las clínicas veterinarias españolas, y en otoño e invierno, con más perros compartiendo espacios cerrados, la cosa se nota. A veces es algo pasajero; otras, la señal de un problema de corazón, de tráquea o de una infección contagiosa. Aquí te cuento cómo distinguir unas causas de otras y cuándo no conviene esperar.
Tiempo de lectura: 7 minutos. Este artículo es informativo y no sustituye el diagnóstico de tu veterinario.
Qué vas a encontrar en este artículo
- Por qué tose un perro: las causas más habituales
- Tos de las perreras: qué es y cómo se contagia
- Tos de origen cardíaco, traqueal y otras causas
- Cuándo ir al veterinario sin esperar
- Qué hacer en casa mientras tanto
- Prevención: vacunas, arnés y entorno
Por qué tose un perro: las causas más habituales
La tos no es una enfermedad, es un reflejo para limpiar las vías respiratorias. Lo importante es averiguar qué lo provoca. Las causas que más ven los veterinarios en consulta se pueden agrupar así:
- Infecciones respiratorias, como el complejo respiratorio infeccioso canino, conocido popularmente como tos de las perreras.
- Problemas de tráquea, muy típicos en razas pequeñas como el yorkshire, el chihuahua o el caniche.
- Enfermedad cardíaca, más frecuente en perros mayores, cuando el corazón agranda y presiona las vías respiratorias o se acumula líquido en el pulmón.
- Cuerpos extraños y irritantes: un trozo de hierba, una espiga, humo de tabaco o ambientadores intensos.
- Parásitos, como el gusano del corazón (dirofilariosis), presente en zonas de España con mosquitos, o los parásitos pulmonares.
- Alergias y asma, menos habituales que en personas pero posibles.
Un primer dato útil: fíjate en cuándo tose. Si lo hace al tirar de la correa, apunta a la tráquea. Si empeora de noche o al tumbarse, conviene sospechar del corazón. Y si empezó tras convivir con otros perros (guardería, residencia, parque muy concurrido), la tos de las perreras sube puestos.
Tos de las perreras: qué es y cómo se contagia
El nombre engaña: no hace falta que tu perro haya pisado una perrera. Se trata de un cuadro respiratorio infeccioso en el que intervienen varias bacterias y virus a la vez, entre ellos Bordetella bronchiseptica y el virus de la parainfluenza canina. Se contagia por el aire y por contacto directo, así que se propaga con facilidad donde hay muchos perros juntos: residencias caninas, guarderías, protectoras, exposiciones o simplemente pipicanes concurridos.
Los signos típicos son una tos seca, fuerte, como de «graznido», que a veces termina con una arcada y expulsión de espuma blanca. Muchos perros siguen comiendo y jugando con normalidad, y eso despista a los dueños. En cachorros, perros mayores o razas de hocico corto, el cuadro puede complicarse con neumonía, así que no conviene quitarle importancia.
En la mayoría de casos leves se resuelve en una o tres semanas con reposo, aunque el veterinario puede recetar antibiótico o antiinflamatorio si lo considera necesario. Aquí va una recomendación clara: no le des medicamentos humanos (jarabes, paracetamol, ibuprofeno) ni antibióticos que te sobren de un tratamiento anterior. Algunos son tóxicos para los perros.

Tos de origen cardíaco, traqueal y otras causas
Colapso de tráquea. Los anillos de cartílago de la tráquea pierden firmeza y el conducto se aplana al respirar. La tos suena seca y áspera, y suele aparecer con la emoción, el calor o al tirar del collar. En estos casos, cambiar el collar por un arnés marca diferencia; si estás dudando, repasa nuestra guía sobre cómo elegir arnés, collar y correa.
Enfermedad cardíaca. En perros mayores, sobre todo de razas pequeñas con soplo, la tos puede ser la primera pista de insuficiencia cardíaca. Suele ser más húmeda, empeora por la noche y se acompaña de cansancio al pasear, respiración rápida en reposo o encías pálidas. Este tipo de tos requiere ecografía y radiografía, y cuanto antes se diagnostique, mejor se controla con medicación.
Gusano del corazón. Lo transmite el mosquito. En zonas con mucha presencia de mosquitos, como el Mediterráneo, las islas o el valle del Guadalquivir, los veterinarios recomiendan una prevención mensual. Una vez instalado, el tratamiento es largo y delicado. Más información en nuestro artículo sobre el calendario de vacunas y prevención.
Irritantes y cuerpos extraños. Una espiga en la garganta o en la nariz provoca tos y estornudos repentinos tras un paseo por el campo. Si sospechas que hay algo clavado, no intentes sacarlo con pinzas: el veterinario tiene instrumentos para hacerlo sin lesionar los tejidos.
Un detalle que muchos pasan por alto: no siempre es tos. El «estornudo inverso», típico de razas braquicéfalas como el bulldog francés o el carlino, suena a ronquido repetitivo, dura segundos y suele ceder solo. Grábalo con el móvil, porque al veterinario le resulta mucho más útil que cualquier descripción.
Cuándo ir al veterinario sin esperar
Una tos aislada de un día, sin más síntomas, se puede vigilar en casa. Pero hay situaciones que justifican ir ya, incluso de urgencia:
- Dificultad para respirar, respiración con la boca abierta en reposo o con el abdomen muy marcado.
- Encías o lengua azuladas o muy pálidas.
- Tos que dura más de una semana o que va a más.
- Tos con fiebre, decaimiento, pérdida de apetito o secreción por nariz u ojos.
- Cachorros, perros mayores o razas de hocico corto con cualquier tos persistente.
- Desmayos o colapsos tras un esfuerzo o un ataque de tos.
- Sospecha de que ha ingerido algo o ha inhalado humo.
En la consulta, lo habitual es hacer una auscultación, tomar la temperatura y, según el caso, pedir radiografías de tórax, análisis de sangre, ecocardiografía o un test de gusano del corazón. La consulta suele costar entre 35 y 60 € según la ciudad, y las pruebas de imagen pueden elevar la factura; los precios varían bastante entre clínicas, así que conviene pedir presupuesto previo. Si tienes un seguro, repasa lo que cubre en nuestra guía sobre seguros para mascotas en España.
Qué hacer en casa mientras tanto
Mientras esperas la cita o durante la recuperación, estas medidas ayudan, siempre sin sustituir lo que indique tu veterinario:
- Arnés en lugar de collar. Evita la presión sobre la garganta durante los paseos.
- Paseos cortos y tranquilos. Reduce el ejercicio intenso hasta que cese la tos.
- Aislamiento si sospechas contagio. Evita parques, guarderías y el contacto con otros perros al menos hasta que el veterinario te dé el alta. Si convives con más perros, ventila bien y desinfecta cuencos y juguetes.
- Aire limpio. Nada de tabaco, ambientadores ni humos junto a tu perro. Un ambiente algo húmedo puede aliviar la irritación.
- Hidratación. Agua fresca siempre disponible; si come mal, ofrécele comida húmeda tibia.
- Un diario de síntomas. Anota cuándo tose, cuánto dura y qué lo desencadena. Y graba un vídeo.
Un ejemplo habitual: una familia de Valencia lleva a su cocker de ocho años a una residencia durante las vacaciones y, a los cuatro días de volver, empieza a toser con arcadas. El veterinario diagnostica tos de las perreras, le receta reposo y un tratamiento corto, y le recomienda mantenerlo en casa dos semanas. Si el mismo perro tosiera a diario desde hace meses, el planteamiento sería otro: habría que descartar el corazón.
Prevención: vacunas, arnés y entorno
No hay manera de proteger a un perro al cien por cien, pero sí de reducir el riesgo:
- Vacuna de la tos de las perreras. Existen vacunas frente a Bordetella y parainfluenza, intranasales o inyectables, que muchas residencias y guarderías exigen. Pregunta a tu veterinario si tu perro la necesita según su estilo de vida.
- Vacunación al día. Las vacunas básicas previenen otras enfermedades respiratorias graves, como el moquillo.
- Prevención del gusano del corazón en zonas de riesgo, y desparasitación regular. También conviene controlar las pulgas.
- Peso adecuado. El sobrepeso agrava los problemas de tráquea y de corazón.
- Revisiones periódicas, sobre todo a partir de los siete años, para detectar soplos o cambios a tiempo.
- Elegir bien la residencia o guardería: exige que pidan cartilla de vacunación al día y que separen a los perros enfermos.
Conclusión
La tos en perros tiene muchas causas, desde un simple irritante hasta un problema cardíaco, y por eso no vale con quedarse tranquilo porque «come con normalidad». Observa cuándo y cómo tose, graba un vídeo, evita el contacto con otros perros si sospechas contagio y acude al veterinario si pasa de una semana o aparece cualquier señal de alarma. Con un diagnóstico a tiempo, la mayoría de perros se recupera sin complicaciones.
Preguntas frecuentes
¿La tos de las perreras se contagia a las personas?
Es muy poco frecuente. Bordetella puede afectar excepcionalmente a personas con las defensas muy bajas, así que si convives con alguien inmunodeprimido, consúltalo con su médico y con tu veterinario.
¿Cuánto dura la tos de las perreras?
Los casos leves suelen resolverse en una o tres semanas. Si pasa de ese tiempo o aparece fiebre, decaimiento o falta de apetito, hay que volver a consulta.
¿Puedo darle a mi perro un jarabe para la tos?
No sin indicación veterinaria. Muchos jarabes y medicamentos de uso humano contienen sustancias tóxicas para los perros, y suprimir la tos sin conocer la causa puede empeorar el problema.
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